Pericia caligráfica: cómo se sabe si una firma es verdadera

Mano firmando un documento: pericia caligráfica sobre una firma
Imagen ilustrativa

Que dos firmas se parezcan no dice mucho. El perito mira otra cosa: los gestos que hace la mano sin pensar y que casi nadie logra imitar.

En el expediente hay un pagaré con una firma que una parte jura que es auténtica y la otra jura que es falsa. A simple vista se parece bastante a la del documento de identidad. El juez no puede resolverlo mirando, y por eso ordena una pericia caligráfica.

Es una de las pruebas más usadas en causas por documentos, y también una de las peor entendidas.

Qué compara el perito

El dibujo general de una firma es lo más fácil de copiar, y por eso es lo que menos interesa. El perito estudia el gesto. La presión sobre el papel, la velocidad, dónde se levanta la lapicera, cómo arrancan y terminan los trazos, las proporciones entre letras y la inclinación.

Son hábitos automáticos, que cada persona repite sin darse cuenta. Quien imita una firma tiene que dibujarla, y el dibujo sale lento. Aparecen temblores, pausas y retoques que una firma espontánea no tiene.

Qué necesita para trabajar

Lo principal es el documento original. Sobre una fotocopia o un escaneo se pierde casi toda la información sobre presión y trazo, y muchas veces el perito solo puede decir que no está en condiciones de concluir.

Lo segundo son firmas indubitadas, es decir, firmas que nadie discute que pertenecen a la persona. Tienen que ser de una época cercana, porque la firma cambia con los años y con las enfermedades. Sirven las de registros bancarios, escrituras, documentos de identidad y contratos de ese período.

A veces se pide además que la persona escriba delante del perito, lo que se llama formar un cuerpo de escritura. A quien está imputado no se lo puede obligar a hacerlo, y es una decisión que conviene tomar con el abogado defensor.

Qué puede concluir y qué no

La pericia puede decir que la firma corresponde a la persona, que no corresponde o que no hay elementos suficientes para afirmar una cosa o la otra. Esta última respuesta es más frecuente de lo que se cree, sobre todo con firmas muy simples o con pocas muestras para comparar.

Lo que no puede decir es si la persona firmó presionada, si leyó lo que firmaba o si el texto se agregó después sobre una hoja firmada en blanco. Una firma auténtica no garantiza que el documento lo sea.

Perito oficial y perito de parte

En una causa penal, la pericia la ordena el juez (artículo 253 del Código Procesal Penal de la Nación) y cada parte puede proponer su propio perito para que participe y controle (artículo 259). No es un gasto inútil. El perito de parte puede pedir que se sumen firmas de comparación, señalar errores de método y dejar asentadas sus diferencias.

El juez no está atado a la conclusión de los peritos, pero cuando se aparta tiene que explicar por qué.

Las firmas escaneadas

Cada vez aparecen más documentos con una firma que es una imagen pegada en un archivo. Ahí no hay trazo que estudiar, y la pregunta deja de ser caligráfica. Lo que se analiza es el archivo, como contamos en la nota sobre firma digital, firma electrónica y PDF escaneado.

Si hay una pericia ordenada sobre tu firma o sobre un documento que te perjudica, podés pedir una consulta profesional.

Esta nota es informativa y no reemplaza el consejo de un abogado sobre tu caso.

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