Lo bloqueé y me amenaza desde otro número: qué hacer
Bloqueás un número y a la hora aparece otro, sin foto y sin nombre. Cansa, pero cada línea nueva que usa es también un rastro nuevo que deja.
Bloqueaste el número un lunes. El martes llegó un mensaje desde otro, sin foto de perfil, con la misma forma de escribir y las mismas faltas de ortografía. Lo bloqueaste también. El jueves a las tres de la mañana sonó el teléfono con una característica de otra provincia, y ya sabías quién era antes de leer.
Es una de las situaciones que más desgastan, porque da la sensación de que no hay forma de cortarlo. La hay, aunque el bloqueo solo no alcance.
Cada número nuevo es una prueba más
Quien cambia de línea para seguir amenazando cree que así se esconde. En la práctica, cada chip que activa y cada cuenta que abre dejan registros nuevos. Por eso conviene tratar cada contacto como una pieza más del caso, y no borrarlo con bronca.
Antes de bloquear, sacá una captura donde se vean el número completo, la fecha y la hora. Llevá una nota aparte con cada línea que usó, cuándo escribió o llamó y qué dijo. Guardá los audios y los registros de llamadas perdidas. Cuando sean cinco o seis números, esa nota va a valer mucho.
Anónimas, con una pena más alta
El artículo 149 bis del Código Penal castiga las amenazas con prisión de seis meses a dos años. La misma norma eleva la pena, de uno a tres años, cuando las amenazas son anónimas. Si además te exigen que hagas o dejes de hacer algo, se trata de una coacción, que tiene de dos a cuatro años.
Cuando ya existe una orden judicial que le prohíbe a esa persona contactarte, cada mensaje que mande desde cualquier número puede ser, además, un delito de desobediencia (artículo 239). Por eso hay que avisar cada incumplimiento en la misma causa.
Cómo se llega a quien está detrás
Vos no podés averiguar de quién es una línea, pero la fiscalía sí. Puede pedirles a las empresas de telefonía los datos del titular de cada número y otros registros que permiten vincular varias líneas entre sí. También puede pedir información a las plataformas de mensajería.
A eso se suma lo que no es técnico. Una forma de escribir, un apodo que solo usa una persona, un dato que nadie más conoce o el momento en que llegan los mensajes pueden pesar tanto como un informe. En la nota sobre cómo se prueba quién mandó una amenaza lo contamos con más detalle.
Mientras tanto, protegete
WhatsApp permite silenciar las llamadas de números desconocidos y elegir quién ve tu foto, tu última conexión y tus estados, y también quién puede sumarte a grupos. Con eso baja mucho lo que esa persona puede saber de vos. Avisales a tu familia y a tus amigos cercanos que no contesten si les escriben.
Cambiar tu número es una decisión personal, pero no lo hagas antes de guardar todo, y conservá el chip viejo. Si ya hiciste la denuncia, no presentes una nueva por cada mensaje: con el número de causa podés ampliarla y sumar lo que vaya llegando.
Si todavía no denunciaste, o si denunciaste y sentís que la causa no avanza, podés pedir una consulta profesional para ver qué medidas se pueden pedir.
Esta nota es informativa y no reemplaza el consejo de un abogado sobre tu caso.
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