Cadena de custodia: cómo se demuestra que una prueba llegó intacta
La evidencia física necesita una historia verificable desde su hallazgo hasta el análisis. La cadena de custodia permite controlar esa historia.

Del hallazgo al laboratorio
La cadena de custodia reúne registros sobre quién encontró, embaló, trasladó, almacenó y analizó un objeto. Su objetivo es permitir que las partes verifiquen que la muestra examinada corresponde a la recogida y que no fue sustituida, contaminada o modificada. El protocolo concreto depende del tipo de evidencia y de las normas aplicables.
Una etiqueta o una firma no resuelven todo. También importa el lugar de hallazgo, el embalaje, el sello, las fechas, las condiciones de almacenamiento y cada transferencia. Una laguna en el registro puede tener explicaciones administrativas o, si afecta la identidad o integridad, comprometer la confiabilidad del análisis.
Cómo revisar una posible ruptura
La defensa debe identificar qué eslabón está incompleto y qué consecuencia podría tener. Puede comparar actas, planillas, fotografías, números de sello, informes de ingreso y registros de acceso. Para un objeto perecedero o una muestra biológica, el tiempo y la temperatura pueden ser relevantes; para un arma, también lo son la manipulación y el embalaje.
Una irregularidad no elimina automáticamente la prueba. El tribunal debe valorar su importancia junto con la posibilidad de control, la metodología del perito y otros elementos de corroboración. Si existe una duda técnica, una consulta experta independiente puede aclarar si el problema afecta la conclusión o solo la documentación.
La información es general y debe contrastarse con las normas vigentes del fuero y las circunstancias del caso.
Ortiz Almonacid & Asociados — Abogados Penalistas
Luciano Ortiz Almonacid · Buenos Aires, Argentina
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Del hallazgo al laboratorio
La cadena de custodia reúne registros sobre quién encontró, embaló, trasladó, almacenó y analizó un objeto. Su objetivo es permitir que las partes verifiquen que la muestra examinada corresponde a la recogida y que no fue sustituida, contaminada o modificada. El protocolo concreto depende del tipo de evidencia y de las normas aplicables.
Una etiqueta o una firma no resuelven todo. También importa el lugar de hallazgo, el embalaje, el sello, las fechas, las condiciones de almacenamiento y cada transferencia. Una laguna en el registro puede tener explicaciones administrativas o, si afecta la identidad o integridad, comprometer la confiabilidad del análisis.
Cómo revisar una posible ruptura
La defensa debe identificar qué eslabón está incompleto y qué consecuencia podría tener. Puede comparar actas, planillas, fotografías, números de sello, informes de ingreso y registros de acceso. Para un objeto perecedero o una muestra biológica, el tiempo y la temperatura pueden ser relevantes; para un arma, también lo son la manipulación y el embalaje.
Una irregularidad no elimina automáticamente la prueba. El tribunal debe valorar su importancia junto con la posibilidad de control, la metodología del perito y otros elementos de corroboración. Si existe una duda técnica, una consulta experta independiente puede aclarar si el problema afecta la conclusión o solo la documentación.
La información es general y debe contrastarse con las normas vigentes del fuero y las circunstancias del caso.
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